jueves, 16 de junio de 2011

Jessica Trosman: “El diseño se debería pagar aun más caro”...


La diseñadora argentina con más proyección mundial esquiva a la farándula. El negocio fashion. Hijos, y pasión por la rutina.Sus diseños con plumas, cuentas y fotografías ya se distribuyen en todo Europa, Arabia Saudita y Hong Kong.

 A sus 42 años, Jessica Trosman evita los circuitos más cool de lo fashion. En buena medida comparte la afición por el trabajo y cierta vocación de anonimato 

Jessica hizo sus primeros dólares despachando hamburguesas en Mc Donald´s MIAMI (EE.UU). Pudo comprar su primer auto y cierta independencia: . Para poder entrar a la universidad se probó en voley (en Argentina era federada) y obtuvo la admisión. Así fue que empezó a estudiar Diseño de Indumentaria. “Me levantaba, estudiaba, entrenaba y trabajaba... Los dos mangos que me quedaban los gastaba en pilcha. Compraba marcas francesas o recorría los lugares de ropa vieja”, recuerda. Al tiempo vino a Argentina siguiendo a un amor. (Quien sería el papá de Jerónimo, su primer hijo, hoy de 17 años). Diseñó una primera colección de remeras que enloqueció a Santiago Sáez: “Para mí era muy fuerte. En ese momento Ona Sáez me parecía la mejor marca argentina”. Después hizo lo mismo con María Vázquez y Kosiuko.

 ...¿Está de acuerdo con los que ven a la moda como una expresión artística?

Trosman: Para mí la moda no es arte. Hay piezas que pueden llegar a dar “como” objetos de arte. La moda puede ser un camino, un inicio. Quizá ves una prenda y parece una obra de arte. Pero me resulta raro decir que soy una artista. En todo caso si alguien lo ve así que venga y me lo diga. 

¿Y cómo conecta con la tendencia? Trosman: ¿La tendencia? ¡A mí me importa nada la tendencia! Yo laburo mucho afuera. Si voy y copio lo que hace otro, no me compran. No son tarados. La tendencia es lo que uno propone. 

¿Qué le parece que el diseño no sea accesible a todos? Trosman: El diseño nunca es accesible a todos. En Europa hay listas de espera para conseguir un par de zapatos o una cartera Chanel. Son meses esperando, incluso pagando mucha guita por eso. Yo creo que el diseño se debería pagar aun más caro. A veces un producto no se puede cobrar ni lo que vale por la poca cantidad que se produce. Para bajarle el precio debería fabricarse en forma más masiva.

¿Y cómo es en el caso de Argentina? Trosman: En un país como éste, en donde el diseño recién empieza, la gente todavía no puede asumir que sea caro. Todavía no estamos con todo ese yeite en la cabeza como Europa. Acá casi nadie piensa “Me compro una pieza de diseño porque sé que no pasa de moda”. Nos falta mucho para perder ese prejuicio. El diseño es caro. No queda otra: es caro.

¿Cree que las argentinas somos elegantes? Trosman: La argentina de por sí es bastante sexy. No sé si eso es compatible con la elegancia. Mostrar demasiado puede dar un poco “cache” Existe esa gente y es la que vende hoy en las tapas de revistas, pero no somos todas así.

¿Nota un deslumbramiento por marcas como Louis Vuitton o Gucci? Trosman: Sí, pero pasa en todo el mundo. Hay gente a la que le gusta el “monogram” (“LV” o “G”, de Gucci). No sé por qué. Será por el status. Pero pertenecer a un grupo tan grande de gente es casi no pertenecer, es un grupo tan gigante y masivo que casi vomito. Es como no tener personalidad



Fuente: cecilia alemano p/ rev.noticas

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